Adrián Dárgelos, líder de Babasónicos, publicará su primer libro de poesía este 5 de noviembre

Adrián Dárgelos publicará su primer libro de poesía el próximo 5 de noviembre. El título del poemario de 64 páginas será Oferta de sombras, será lanzado por Editorial Sigilo y no contendrá ninguna de las composiciones que el cantante realizó para Babasónicos, ya que no se trata de una recopilación de letras sino de poemas concebidos como tales.

«Cuando empezamos a escribir, lo único que queremos escribir es poesía», había dicho Adrián Dárgelos. «Porque es la manipulación más bella, es la condensación más pura del lenguaje, es la finta donde el pensamiento se esconde y puede no mostrarse. Después, cuando discurre, se muestra. Vos podés engañar a un tipo durante una hora o dos, pero si vivís todo el día con él, te saca la ficha».

La reflexión del cantante era motivada por la frase «si la poesía es la infancia de la prosa / quiero mantenerme niño siempre», centro de «Un pálpito». Esa canción es la que cierra Discutible, el último disco de Babasónicos hasta ahora. Para el cantante, leer literatura «es una conversación desnuda con la mente del escritor». «Los libros guardan una información tan única y tan individual que van a cambiar de forma, las tablets y eso, pero la literatura, entiendo yo, está en un proceso que podría ser la infancia. Y comprendo que el fin del libro es el fin de la infancia de esto, que mientras haya cultura, va a haber literatura. Y va a ir lejos», había dicho en la entrevista.

Babasónicos dio a conocer la semana pasada un «making of» de Discutible -que podés ver abajo- y se encuentra de gira por México. Aunque la banda ya presentó el álbum en junio en el Hipódromo de Palermo, volverá a tocar en Buenos Aires -esta vez en el Luna Park- el 23 de noviembre.

Por gentileza de Editorial Sigilo, ahora podés leer a modo de adelanto una de las poesías del volumen, titulada «Niebla gorila».

Niebla gorila

Era cuestión de esperar,
tantos años como fuese necesario.
El tiempo como parábola,
el arco que describe la trayectoria de una piedra
arrojada por una mano desde la infancia.
Educar la espera.

El fin del verano traía como pasatiempo
la caza de mariposas.

Armados con ramas nervadas,
desprovistas manualmente de hojas,
como voluminosas espadas,
zumbadoras en la tarde aplastante del suburbio.
Pertrechados con frascos para la recolección
nos aventurábamos al soponcio de la siesta.

Las familias crecen
y construyen sin gracia el pulmón de manzana;
necesidad.

Los padres envejecen en paralelo a sus veredas
y van llenando de baldosas
los pocos metros verdes que tanto trabajo les da cortar,
comodidad.

Y poco a poco,
las mariposas se fueron alejando
a distritos electorales menos codiciados.
Pasé tiempo sin verlas,
lo que más me preocupaba
era no identificar la semana estival
que anunciaba el último round de la estación.

Llegué a presumir que alguna consecuencia nefasta
del impacto humano sobre el planeta
empezaba a materializar sus frutos.
Algo así pasa con la merma de abejas,
ya no veo tantas.

Mientras en la televisión
una estrella infantil de la década del setenta
atraviesa su semana
de retorno, vindicación y venganza,
la naturaleza nos devuelve el acto de las mariposas.
Tardé tres días en darme cuenta del operativo retorno,
algo amenazante de las jornadas peronistas
se hacía evidente.
Niebla gorila.

Esta mañana no hay dirección en que mire
sin encontrar al menos una de ellas con su vuelo
bajo y predecible.
Algunas cosas se van para siempre,
otras solo cambian de lugar.

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