Boca goleó a Arsenal en la Bombonera y otra vez es puntero de la Superliga

El horario de la cita era inusual: domingo a las once de la mañana. Los antecedentes, también: tres derrotas al hilo entre Superliga y Copa y, además, dos pesadísimas eliminaciones consecutivas ante River en la Libertadores. En la Bombonera y ante el complicado Arsenal, Boca iba por una levantada que estaba cerca de su fecha de vencimiento y no podía esperar mucho más.

Así lo entendió el público local, que madrugó en busca de ayuda divina y llenó el estadio. El cantito de «las buenas ya van a venir» se repitió una y otra vez, casi tanto como los gritos de gol de un Boca que volvió a ser el de Alfaro: conservador en el juego y generoso a la hora de convertir. Fue triunfo 5-1 para el local, que se subió otra vez a la punta de la Superliga, junto a River y al sorprendente Argentinos (juega el lunes).

La propuesta de un Boca adelantado, presionando la salida rival, duró aproximadante siete minutos. Ojo, durante ese lapso, el local fue un vendaval ofensivo, recostando su poder de juego sobre el sector derecho, con un Buffarini muy activo para pasar al ataque pero no correspondiendo con justicia el favor que le hacía el destino al moverse sobre la única porción de sombra de toda la cancha.

La noble intención de los dirigidos por Rondina de salir de manera prolija desde su campo se convertía en un periplo con el correr de los metros. Es que las jugadas de Arsenal comenzaban desde muy atrás y, tarde o temprano, los recuperadores xeneizes se hacían con la pelota.

Sin embargo, ya sea por el potente sol o por el bagaje emocional que acarreaban, los jugadores de Boca se fueron quedando. De pronto, los de Arsenal se sacaban su marca de encima con un par de movimientos de manual y el camino hacia Andrada se mostraba más accesible. Prueba de ello la dio Torrent, quien sombrerito y desborde de por medio, llegó hasta el fondo y mandó el centro al medio para que García se luzca con un pifie de zurda y caída al piso para el recuerdo.

Pero, como suele suceder con este Boca de excesivo poder de fuego, a mejor momento del adversario, gol xeneize. A los 16, Alonso bajó de cabeza un mal rechazo de la defensa de Arsenal y la pelota fue para Tevez, quien con una tijera chilenesca o una chilena tijeresca la mandó a guardar.

A pesar de la ventaja, lo de Boca era cada vez más flojo y el clima del estadio daba cuenta de ello. La historia no estaba para pases atrás y menos aún para aquellos que salían defectuosos desde el mediocampo. Entre los más apuntados estaban Buffarini, coleccionista insaciable de centros pasados (también dejó a más de uno boquiabierto con un puntinazo desde afuera del área que se fue muy arriba), y Abila, miembro exclusivo del club de la posición adelantada.

Tras sumar su tercer offisde y escuchar con nitidez los silbidos que bajaban desde las tribunas, Abila tuvo revancha en cuestión de segundos. El nueve recuperó la pelota a los 43 y se lanzó a la aventura: superó a una marca, la tiró larga ante la segunda (le salió un caño) y, frente al arquero, trabó, la pelota le rebotó y se transformó en el segundo, un 2-0 a lo Wanchope.

La jerarquía individual de los locales y la mala fortuna de los de Sarandí (más una muy buena actuación de Andrada) dejaban un resultado inverosímil de cara al entretiempo. Pero tal incredulidad se terminó apenas empezado el complemento cuando Fabra, en posición de wing, metió un gran zurdazo al primer palo de Gagliardo, quien apostó todo al centro.

El colombiano había sido uno de los pocos que se llevó aplausos durante la primera etapa, tras sumar un par de apiladas que ilusionaron a los locales. A los 49, el lateral tuvo su recompensa en lo que ya se develaba como una defensa de Arsenal floja de papeles.

Lo que siguió, fue Boca esperando que se termine el partido y Arsenal buscando el gol del honor, que llegó recién a los 85 con un gran tiro libre de Alvarez Suarez. Pero tal dignidad se desdibujó demasiado rápido, ya que el ingresado Zárate puso el cuarto y Fabra, el gran ganador del día, el quinto.

Así las cosas, en la Bombonera se empezó a escuchar la palabra «campeón», aunque con dedicatoria: «Boca va a salir campeón el día que se vayan todos los hijos de puta de la comisión».

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