El 3 de julio de 2005, Estudiantes de La Plata logró un hito al clasificarse a la Copa Libertadores de América tras 22 años de ausencia. En un encuentro disputado en el Estadio Jorge Luis Hirschi, el equipo dirigido por Reinaldo "Mostaza" Merlo necesitaba un punto frente a Rosario Central para asegurar su regreso a la competencia internacional. A pesar de la tensión y las especulaciones que rodearon el partido, Estudiantes logró el objetivo.
El partido, marcado por un juego poco atractivo, tuvo su momento clave cuando Fernando Ferrari convirtió un penal a los 34 minutos, luego de una falta en el área. Dos minutos después, Mariano Pavone empató el encuentro con un remate que selló la clasificación del equipo al torneo continental. Con 16 goles, Pavone se consagró goleador del torneo, destacándose en una temporada que dejó más sombras que luces.
A pesar de las dudas sobre el rendimiento del equipo, el resultado fue suficiente para devolver a Estudiantes a la elite del fútbol sudamericano, un hecho que marcó un antes y un después en la historia del club.