Discos recomendados, hoy: «Exile On Main St.», Rolling Stones, 1972

Después del lanzamiento de «Sticky Fingers», todas las operaciones de Los Rolling Stones se trasladaron a Francia, donde los miembros de la banda se habían mudado, huyendo de los exorbitantes impuestos ingleses. Así comenzó la búsqueda, sin suerte, de un estudio adecuado a las necesidades del grupo.

«No había estudios con buenas salas, los equipos eran deficientes y nadie se sentía cómodo en ninguno de los lugares que habíamos visto», recordó Keith Richards. El productor Jimmy Miller lo confirmó: «Probamos en varios cines y salas públicas, nunca encontramos un lugar adecuado y al final elegimos la comodidad, supongo, a expensas del sonido, y optamos por el sótano de la casa de Keith». Esta solución también permitió evitar los problemas de idioma que surgirían al trabajar con ingenieros y técnicos franceses.

Richards se había instalado en Nellcôte, una mansión en la Riviera francesa con un sótano lo suficientemente grande como para acomodar equipos y músicos. Solo era cuestión de llevar a Francia el ya probado estudio móvil de grabación que tenían en Stargroves. El trabajo de logística recayó en Marshall Chess, a quien los Stones habían contratado para dirigir el sello Rolling Stones Records. Chess lo recordó como un período complicado: «Las sesiones de ‘Exile On Main St.’ en casa de Keith, en Nellcôte, supusieron un gran trabajo para mí: hacer construir una cocina en la casa, montar el estudio móvil de Los Rolling Stones, trasladarlo en un camión hasta el sur de Francia y descubrir cómo hacerlo funcionar, además de recibir muchas críticas de los contadores porque todo era demasiado caro».

Por una variedad de razones, Nellcôte demostró estar lejos de ser el lugar ideal para grabar. El sótano era enorme y estaba dividido en diferentes ambientes, pero era húmedo, muy poco ventilado y no había conexiones entre los distintos ambientes. Nadie respetaba los horarios, circulaba mucha droga y alcohol y en general las grabaciones se realizaban sin ninguna disciplina. Se perdieron muchas horas en improvisaciones inconclusas, Mick Jagger y Keith Richards se ocupaban de asuntos personales que no se llevaban muy bien con el trabajo: el cantante estaba a menudo en París con su pareja Bianca, embarazada, y el guitarrista era un completo adicto a la heroína. Pese a todo, se grabó material suficiente (incluso recuperando piezas descartadas de discos anteriores) para el álbum doble «Exile On Main St.», que requerirá un interminable trabajo de mezcla posterior.

“Que nos vayamos no significa que la banda se retira. Seguimos siendo un grupo de trabajo que sale de gira. No estaremos mucho tiempo en el sur de Francia, estamos a punto de volver a la ruta. No podría vivir en Francia durante un año entero. Personalmente iré a Nueva York, Los Ángeles, Bangkok, Japón, Ceilán y Persia y esperamos salir de gira por Inglaterra la próxima primavera», decía Mick desde Francia. Pero las cosas resultarían de otra manera.

La boda de Mick

Los rumores de la inminente boda de Mick y Bianca comenzaron a circular cuando promediaba el mes de abril de 1971 y la pareja fue vista en la boutique Yves St. Laurent en St. Tropez. Aunque ambos siguieron negando el casamiento, se rumoreaba que el vestido de novia de Bianca ya estaba listo. Había rumores de que la pareja estaba buscando una mansión para alquilar y que amigos cercanos estaban hablando abiertamente sobre una próxima boda en Londres.

El 2 de mayo, cumpleaños de Bianca, Mick voló de Niza a París para comprar un brazalete de diamantes valuado en 4.000 libras esterlinas. Cuatro días después, Jagger obtuvo una licencia especial de matrimonio. El 8 de mayo recogió dos alianzas de un joyero de París. Tres días después, más de setenta invitados llegaban a Niza desde Londres en un Dan-Air Comet alquilado. Entre los invitados estaban los padres y el hermano de Mick, Chris, Paul y Linda McCartney, Ringo y Maureen Starr, Eric Clapton, Ronnie Wood, Bobby Keys, Jimmy Miller, Leslie Perrin, Roger Vadim, Nathalie Delon, Patrick Litchfield, Stephen Stills, Ahmet Ertegun, Marshall Chess , Rupert Loewenstein, Donald Cammell, P.P. Arnold y Glyn Johns.

El 12 de mayo de 1971, Mick se casó con Blanca Pérez-Mora Macías (embarazada de cuatro meses) en una ceremonia civil (con cuarenta y cinco minutos de retraso) en el municipio de St. Tropez, con Keith Richards como testigo.

Le siguió una ceremonia católica en la Capilla de Sant’Anna, del siglo XVII, oficiada por el padre Lucien Baud. Los testigos fueron Nathalie Delon y Roger Vadim. Siendo anglicano, Jagger siguió durante dos semanas los sacramentos de la religión católica bajo la guía del obispo de Frejus, además tomó algunas lecciones privadas de catecismo. Se celebró una fiesta en un pequeño teatro al lado del Café des Arts, donde todos los Stones estuvieron presentes, así como otras ochenta celebridades. Más tarde ese mismo día, Mick participó en una zapada con Stephen Stills, Doris Troy, Mike Shrieve, Bobby Keys, Nicky Hopkins y Davis Brown.

«Espero que mi otro hijo no se convierta en una superestrella», comentó la madre de Mick, Eva Ensley Mary Scutts. Leslie Perrin, portavoz de los Stones, agregó que ese fue el día más complicado en más de 21 años de carrera.

Al día siguiente, Mick y Bianca partieron de Cannes para su luna de miel en un yate y los invitados regresaron a Londres. La historia cuenta que hasta último momento Keith le rogó a Mick que renunciara al matrimonio. Al ver que no lo consiguió, como gesto extremo se presentó en la fiesta vistiendo un uniforme nazi, pasando la mayor parte del tiempo boca abajo tirado en el suelo. Para muchos, ese día no solo sería un punto de inflexión en la relación de Keith y Mick, sino que, como sucedió tres años antes cuando Keith compuso «Gimme Shelter», el matrimonio de Jagger conduciría a la realización de «Exile On Main Street».

El sótano

Según Bill Wyman, el 5 de mayo de 1971 tuvo lugar el primer ensayo del grupo en el sur de Francia; aunque el bajista no lo menciona, probablemente haya sido en Nellcôte, la mansión que Keith alquiló en Villefranche-sur-Mer.

Esa gran mansión, apodada Keith’s Coffee House, se convirtió en la sede de los Stones. Según el fotógrafo Dominique Tarlé, Keith le había dicho que estaba buscando un lugar para guardar los instrumentos y que, posiblemente, ese lugar podría servir. Durante un tiempo sus búsquedas se dirigieron hacia un teatro o cine en desuso, pero cuando Keith decidió que había llegado el momento de empezar a trabajar en un nuevo disco, de repente se dio cuenta de que quizás lo que buscaba estaba en el sótano de su propia casa.

El 7 de junio llegó el estudio móvil (el Mighty Mobile), tras un viaje de cuatro días desde Londres. La banda trabajaría en el sótano todas las noches, de 20 a 3, hasta fines de junio, aunque no todos los Stones estarían siempre allí.

Mick y Bianca volvieron de su luna de miel el 13 de junio. Cinco días después, Keith anunció una gira norteamericana de la banda a partir de noviembre, coincidiendo con el lanzamiento de un nuevo álbum, pero las cosas iban muy lentas. El grupo ensayó durante un par de semanas hasta que el 6 de julio comenzaron los preparativos para las sesiones de grabación con el ingeniero de sonido Andy Johns y el productor Jimmy Miller.

Nicky Hopkins e Ian Stewart en piano, Bobby Keys en saxo y Jim Price en trompeta se sumaron a los Stones para completar las canciones, un trabajo que se inició el 10 de julio de 1971. Trevor Churchill trajo desde Londres algunas cintas con canciones que el grupo había dejado incompletas, como «Shine a Light», «All Down the Line», «Sweet Virginia», «Loving Cup», «Sweet Black Angel» y «All Down the Line», además de covers de «Stop Breaking Down» de Robert Johnson y «Shake Your Hips» de Slim Harpo.

Julio es un mes importante en la batalla legal del grupo contra Allen Klein. A principios de la década del 70, los Stones, horrorizados, descubrieron que Klein poseía los derechos y los másters de su catálogo desde 1963 hasta ese momento.

Uno de los resultados de esta situación es que Decca seguía publicando material de ese período inicial de la banda. De hecho, el 26 de junio de 1971, Decca puso en el mercado un maxi single que contenía «Street Fighting Man»/»Surprise Surprise»/»Everybody Needs Somebody to Love». También se lanzó en versión single solo con los dos primeros temas. Por si esto fuera poco, Decca publicó la antología «Gimme Shelter».

El trabajo en el nuevo álbum se reanudó a principios de agosto pero, incluso aunque las sesiones fueron fructíferas, reinaba el caos y las drogas eran el mayor problema, ya que los dealers y otras personas deambulaban por Nellcôte. En su libro «Exile», Dominique Tarlé habla de interminables cenas con no menos de veinticinco o treinta invitados, que nunca terminaban antes de la medianoche. Entonces, con un movimiento de cabeza, Keith Richards les indicaba a los músicos y técnicos que era hora de empezar a trabajar. A menudo desaparecía durante unas horas más (para acostar a su hijo Marlon, diría), y luego reaparecería al amanecer dispuesto a trabajar de nuevo, mientras los demás ya se habían retirado. Las sesiones generalmente duraban hasta el amanecer, cuando los músicos emergían de la oscuridad del sótano húmedo a la luz cegadora de la mañana de la Costa Azul. .

«Recuerdo que salí tambaleándome del sótano a las seis de la mañana, la luz del sol me cegó y tuve que manejar hasta casa… Creo que éramos un grupo de músicos ligeramente molestos que intentaban hacer un disco», recordó Mick Taylor. «Ciertamente la situación había afectado a la música, al menos a nivel técnico. El hecho es que era una mazmorra oscura, sucia y mal equipada. Hoy nadie soñaría con hacer un disco como este».

Bill Wyman confesó que a menudo los músicos no estaban en la misma sala, pero cuando eso ocurría, el calor y la humedad los ponían insoportables. Wyman también recordó que su amplificador estaba en un piso del sótano y él en otro. Además, había una falta de comunicación casi total entre la sala de control y el sótano y Andy Johns, el ingeniero de sonido, tenía que correr de un lado a otro entre el camión en el que se encontraba el estudio móvil y el sótano para poder comunicarse con los músicos. Pero a pesar de todos los problemas, los Stones grabaron en ese segundo semestre de 1971 «Rocks Off» y «Rip This Joint», en ambos casos con Nicky Hopkins al piano y Bobby Keys y Jim Price en vientos.

De esas sesiones también surgieron «Casino Boogie», «Tumbling Dice», «Torn and Frayed», «Happy», «Turd on the Run», «I Just Want to See His Face», «Let It Loose», «Soul Survivor», «Pass the Wine», «I’m Not Signifying», «Fast Talking Slow Walking», «Plundered My Soul» y «Following the River».

Las sesiones de grabación en Nellcôte finalizaron el 23 de noviembre, pero aún faltaba por mezclar la veintena de canciones seleccionadas.

«Tropical Disease»

Con el título provisional «Tropical Disease», el lanzamiento del álbum estaba programado para febrero. La batalla legal de los Stones contra Allen Klein y Andrew Oldham subió un escalón el 31 de agosto, cuando los cuatro integrantes originales de la banda y el padre de Brian Jones, Louis, presentaron una orden del Tribunal Superior contra Andrew Loog Oldham y Eric Easton, acusándolos de haber firmado un contrato secreto con Decca Records en 1963, privando a la banda de regalías.

La demanda también alegaba que Oldham persuadió a Brian Jones para que aceptara el 6% de las ventas de discos al por mayor como una participación de Los Rolling Stones, mientras que el trato con Decca le había valido a Impact Sound el 14%. Al mismo tiempo, Oldham tenía un contrato de representación del 25% con los Stones. Los cuatro miembros de la banda y Louis Jones demandaron a Allen Klein por 29 millones de dólares, acusándolo de no velar por los intereses financieros del grupo. Los Stones afirmaron que Klein los había persuadido para que registraran los derechos de sus canciones para América del Norte con Nanker Phelge Music Ltd, y agregaron que les hicieron creer que ellos mismos dirigían la empresa mientras, más tarde descubrieron, que de hecho estaba controlada por el propio Klein.

Jagger pasó la mayor parte del verano boreal de 1971 viajando entre Niza y París, donde Bianca se había instalado en vistas del nacimiento de su hijo. Esto provocaría más fricciones entre Mick y Keith, quien luego le diría a la periodista Barbara Charone: «Durante la realización de ‘Exile’, Mick pasó la mayor parte del tiempo fuera porque Bianca estaba embarazada. Su Alteza va a tener un bebé”.

El 21 de octubre nació Jade Jagger en la clínica privada Rue du Bélvèdere de París, mientras que en Nellcôte, Andy Johns y Jimmy Miller corrían contra el tiempo para preparar una primera mezcla de las nuevas canciones. Hacia fines de mes, Keith y Anita escapaban de un incendio que se inició en los colchones en los que dormían profundamente. El chofer de Keith los despertó.

El grupo decidió mezclar el nuevo álbum en Los Ángeles; En noviembre, la policía francesa, que había estado vigilando a Nellcôte durante algún tiempo, no se opuso a que la banda abandonara Francia, pero insistió en que Keith y Anita permanecieran en el país hasta que se completara la investigación por sospecha de consumo de drogas. Ambos sabían muy bien que tenían muchas posibilidades de terminar presos en Francia, pero al final, gracias a los abogados sugeridos por Rupert Loewenstein y Ahmet Ertegun, Keith y Anita finalmente pudieron abandonar suelo francés mientras Keith seguía pagando el alquiler de Nellcôte (unos 2.400 dólares por semana), como gesto de buena voluntad.

El 29 de noviembre, Jagger, Richards y Mick Taylor con sus familias más Andy Johns y Jimmy Miller volaron de Niza a Londres y de allí a Nueva York, donde cambiarían de avión para llegar a Los Ángeles. Keith voló de Nueva York a Nashville para comprar algunas guitarras nuevas antes de reunirse con los demás en Los Ángeles. El 14 de diciembre, la policía francesa allanó Nellcôte.

Del 4 al 19 de diciembre, los Stones volvieron a grabar, hicieron algunas sobregrabaciones y comenzaron a mezclar el nuevo álbum con Jimmy Miller y el ingeniero de sonido Glyn Johns en Sunset Sound Studios.

Ese trabajo continuó hasta febrero, nuevamente con el ingeniero de sonido Andy Johns, solicitado a gritos por Mick y Keith. El 18 de febrero, la emisora de radio de Los Ángeles KDAY estrenó dos canciones del nuevo álbum durante dieciocho horas consecutivas. La cinta había sido robada de la casa de Marshall Chess.

Mientras que en el aspecto financiero las cosas con Allen Klein estaban algo enredadas, los Stones experimentaron un drama en marzo cuando Keith y Anita comenzaban a pagar un precio cada vez más alto por su consumo continuo de heroína. Los abogados franceses del grupo le informaron a Keith que era imposible para él y Anita poner un pie en suelo francés sin ser arrestados.

Además, totalmente desconocido para los fans y los medios, la condición de Keith era tan alarmante que en marzo fue internado en la clínica del Dr. Denber en Vevey, Suiza.

Fuentes del entorno de los Stones revelaron que el guitarrista se encontraba inconsciente y bajo sedación. Por si fuera poco, corrió el rumor de que Mick Taylor se sentía muy deprimido por el abuso de drogas en Nellcôte y estaba considerando abandonar a los Stones. Aunque los medios no informaron la noticia, algunas revistas musicales francesas escribieron que la banda estaba al borde de la disolución: Bill Wyman, Charlie Watts y Mick Taylor dejarían el grupo y Wyman sería reemplazado por Rich Gretch.

Mientras tanto, el 25 y 27 de marzo, en un maratón de 36 horas en los estudios Wally Heider de Los Ángeles, Andy Johns completó la mezcla final del nuevo álbum, ya bautizado definitivamente «Exile On Main Street». El 28 de marzo en Sunset Sound Studios, Jagger grabó la canción promocional «Exile On Main Street Blues», con Andy Johns como ingeniero de sonido. Además de cantar, Mick toca el piano. Jagger también grabó «I Don’t Care», una canción nunca publicada. Poco después, con Bianca y Jade, voló a Bali para unas vacaciones de tres semanas.

Todo listo

El álbum fue adelantado el 14 de abril por el single «Tumbling Dice»/»Sweet Black Angel», producido por Jimmy Miller. Alcanzó el número 5 en el Reino Unido (ocho semanas en las listas) y el número 7 en los Estados Unidos (diez semanas en las listas).

Dos días después, en una clínica de Montreux, Anita dio a luz a una niña a la que ella y Keith llamaron Dandelion. Más tarde se convertiría en Angela.

El 21 de abril se anunció que la gira estadounidense comenzará el 3 de junio en el Pacific Coliseum de Vancouver, finalizando en Nueva York el 26 de julio. También se anunció el lanzamiento del nuevo álbum para el 12 de mayo.

El 29 de abril salió un nuevo número del semanario New Musical Express conteniendo un disco flexible en el que Mick canta «Exile On Main Street Blues». Vendió una una cifra récord de más de 300 mil ejemplares.

La batalla legal con Allen Klein continuaba; el representante estadounidense intentó bloquear la publicación del nuevo álbum, con el resultado de que el lanzamiento se retrasó casi dos semanas. El 10 de mayo, los Rolling Stones, Abkco Records y Allen Klein anunciaron que habían llegado a un acuerdo que satisfará a ambos. «Las batallas legales son como las guerras; nadie gana», dijo Allen Klein.

El 12 de mayo, los Stones comenzaron en el Rialto Cinema de Montreux los ensayos para la gira estadounidense. Mientras tanto, el tour mánager Pete Rudge, volando de Nueva York a Los Ángeles, habló de la gira: «Me siento como (Bernard Law) Montgomery antes de (la batalla de) El Alamein… no es una gira de rock, es como el desembarco de Normandía».

El disco

«Exile On Main Street» fue publicado en el Reino Unido el 12 de mayo. Debutó en el número uno, permaneció dieciséis semanas en el Top 30. En los Estados Unidos salió el 22 de mayo, por el conflicto legal con Klein. Alcanzó el número uno, permaneciendo diecisiete semanas en el chart.

Producido por Jimmy Miller, con diseño de portada de John Van Hamersveld y Norman Seiff, y foto de portada de Robert Frank (fotos tomadas en marzo en Los Ángeles), el álbum contiene un conjunto de doce fotografías que retratan a la banda. Bill Wyman no estuvo presente en la sesión de fotos.

El periodista musical británico Roy Carr escribió: «‘Exile On Main Street’ es el tipo de afirmación personal que una banda decidiría grabar para poner fin a una gloriosa carrera». Probablemente una de las mejores reseñas del álbum es la de Elsa Smith, una antigua maestra de Mick en Dartford, quien escribió en New Musical Express: «Tener este álbum es como tener los Estados Unidos en tus manos y los Stones en tu corazón».

En 1995, Jagger dijo en un entrevista con Rolling Stone: «(‘Exile On Main St.) está sobrevalorado, para ser honesto. En comparación con ‘Let It Bleed’ y ‘Beggars Banquet’, que creo que son insuperables, no veo que sea tan temático como los otras dos. No digo que no sea bueno. No tiene tantas canciones sobresalientes como los dos discos anteriores».

«Creo que es un poco largo», agregó. «No teníamos tan buen material para hacer un álbum doble, aunque siempre podés encontrar algunas cositas interesantes que no has escuchado».

De todos modos, la visión de Keith Richards es diferente: «Siempre ha sido mi favorito. Podría escucharlo toda la noche, tiene un ritmo muy agradable y fluye. Están ‘All Down The Line’, ‘Ventilator Blues’, luego hay otros menos conocidos como ‘I Just Want To See His Face’. Una vez que empiece, podría nombrarlos a todas. Todas esas canciones son mis favoritas».

La gira

El clima del disco retrata a la perfección el clima de los Estados Unidos en el verano boreal de 1972. La banda, con Nicky Hopkins en piano, Bobby Keys en saxo y Jim Price en trompeta y trombón, después de ensayar durante una semana en el Warner Brothers Studio en Burbank, arrasa en América del Norte ofreciendo 51 conciertos con entradas agotadas en treinta ciudades para un total de 750.000 personas, recaudando un récord de 4 millones de dólares.

«Podrían haber tocado en el Madison Square Garden con entradas agotadas durante un año. Son la mayor atracción de la historia. Solo Gandhi se acerca a ellos», dijo el promotor Bill Graham. «Esta gira será recordada como la más grande de todos los tiempos», escribió el periodista Roy Hollingwirth en Melody Maker.

Del 3 de junio al 26 de julio la fiebre de los Stones recorrió América del Norte, la logística de la gira no tiene precedentes: el tour mánager Pete Rudge, graduado de Cambridge, encabezó toda la operación, mientras que Chip Monk se encargó de producir los conciertos y las luces, las más espectaculares de la historia hasta la fecha.

Los Stones y su séquito (STP, Stones Touring Party) viajaban en un Lockheed DC7, apodado Lapping Tongue. Stevie Wonder fue el telonero que los acompañó en toda la gira, el director Robert Frank estaba a cargo de filmar un documental sobre el backstage de la gira.

Los conciertos de Fort Worth y Dallas se filmaron en su totalidad para una película futura, y se grabaron algunos otros conciertos de la gira. La lista de canciones incluyó «Brown Sugar», «Bitch», «Rocks Off», «Gimme Shelter», «Happy», «Tumbling Dice», «Love in Vain», «Sweet Virginia», «You Can’t Always Get What You Want», «All Down the Line», «Midnight Rambler», «Bye Bye Johnny», «Rip This Joint», «Jumpin’ Jack Flash», «Street Fighting Man» (bis) u «Honky Tonk Women» (bis).

«Ventilator Blues», «Torn and Frayed», «Loving Cup» se presentaron en el concierto de apertura de la gira norteamericana en Vancouver el 3 de junio. «Loving Cup» se interpretó nuevamente en Seattle el 4 de junio, antes de ser eliminada del repertorio. «Don’t Lie to Me» (de Chuck Berry) solo se tocó en el segundo concierto de Dallas/Fort Worth el 24 de junio, mientras que «Sweet Black Angel» solo se interpretó en el primer show.

La sede de la banda en Chicago fue la «mansión» de Hugh Hefner, fundador y editor de «Playboy». Hefner no solo ofreció a los Stones su inmensa propiedad sino también a los Playmates y Bunnies de sus clubes. Mick expresó: «Chicago era algo especial, me encantaba quedarme en la mansión… y todo lo demás. Hefner fue amable con nosotros… tardaría horas en contar lo que hemos hecho».

En el New York Post, el periodista Alfred Aronowitz escribió: «Gracias Rolling Stones por dar lo mejor de ustedes en Nueva York. Nos pusieron en lo más alto de la lista, a pesar de ser la última parada de la gira». «Exile On Main Street» y la séptima gira por América del Norte serían consideradas por muchos como el pináculo de la carrera de los Rolling Stones.

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