Las tensiones dentro del Gobierno se intensifican, especialmente en relación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien enfrenta una posible interpelación en el Congreso debido a su creciente patrimonio, objeto de investigación judicial. Su informe de gestión, programado para el 2 de julio, fue cancelado, lo que resalta las fricciones en la mesa política libertaria.
La senadora Patricia Bullrich, figura destacada de La Libertad Avanza, ha decidido postergar la visita de Adorni, alegando que la medida fue tomada para protegerlo de un posible interrogatorio difícil por parte de los opositores. Adorni, por su parte, contradijo esta decisión a través de un tuit, afirmando su disposición a presentarse ante el Senado según lo estipulado por la Constitución.
Las encuestas revelan un alto rechazo social hacia Adorni, que alcanza el 75%. Este descontento es conocido en el Parlamento, donde la mayoría de los senadores no están interesados en escuchar sus "logros", sino en cuestionarlo sobre sus declaraciones patrimoniales. La situación refleja la creciente desconfianza entre los miembros del Gobierno, en especial entre Bullrich y su aliado, Karina Milei.