La situación política en Armenia ha suscitado preocupaciones tras las elecciones parlamentarias del 7 de junio, según un informe de la Federación Revolucionaria Armenia (FRA - Tashnagtsutiún). El documento, publicado el 22 de junio, alerta sobre la creciente polarización política y la retórica oficial que ataca a la oposición, junto a disputas legales sobre los resultados electorales.
El informe detalla cómo el período post-electoral ha estado marcado por investigaciones penales y restricciones que, según críticos, plantean dudas sobre la gobernanza democrática y el pluralismo político. Se menciona la preocupación sobre la aplicación equitativa de la ley y las acciones policiales que han generado inquietudes sobre la igualdad ante la ley.
Además, se señala que el primer ministro Nikol Pashinyan ha cuestionado la legitimidad del apoyo a los principales partidos opositores, argumentando que más de 500.000 votos emitidos no representan un respaldo genuino. La FRA indica que las medidas tomadas por las autoridades, justificadas como parte de la lucha contra la corrupción electoral, evidencian una aplicación selectiva de la ley.