Las elecciones presidenciales en Colombia, realizadas el pasado 21 de junio, resultaron en una victoria ajustada para el candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella, quien obtuvo el 49,6% de los votos, mientras que su oponente de izquierda, Iván Cepeda, alcanzó el 48,7%. De la Espriella, autodenominado "El tigre", celebró su triunfo en un vehículo blindado por las calles de Barranquilla.
La campaña de De la Espriella se destacó por su fuerte presencia en redes sociales, donde utilizó discursos simples y un enfoque mediático que resuena con el electorado actual. En contraste, Cepeda, con un discurso más programático y leído, no logró conectar con los votantes que prefieren mensajes más directos y accesibles.
Un aspecto relevante de esta elección es la priorización de la seguridad en la agenda política, que ha llevado a votaciones impulsadas más por emociones que por argumentos racionales. De la Espriella ha adoptado una imagen similar a la de Nayib Bukele, presidente de El Salvador, enfocándose en políticas de mano dura contra el crimen, un desafío considerable en el contexto colombiano, donde la historia de violencia y conflicto es compleja y multifacética.