Se cumplen 50 años de «My Sweet Lord», el himno de George Harrison

El clásico del ex guitarrista de The Beatles, George Harrison, cumple medio siglo tras su exitosa aparición como single en 1970. Y lo hace rodeado todavía por la controversia de las acusaciones de plagio y por el aura espiritual de su inspiración hinduista.

Harrison fue conocido como el «beatle tranquilo» por su preferencia a permanecer alejado de la fama, a pesar de ser una estrella del rock. Así como por su interés en el hinduismo, que comenzó a marcar su vida tras la gira estadounidense de los Beatles en 1966.

El guitarrista estrenó el sencillo My Sweet Lord en su primer álbum en solitario All Things Must Pass (1970), tras la separación de los Beatles.

El tema, grabado en los estudios Abbey Road de Londres bajo la producción de Phil Spector, contó con la participación de músicos como Eric Clapton y el también ex beatle Ringo Starr.

George Harrison comenzó a escribir «My Sweet Lord» en diciembre de 1969 cuando estaba con Billy Preston y Eric Clapton en Copenhague, Dinamarca, como invitados de la gira europea de Delaney & Bonnie.

Mientras The Beatles aun seguían juntos a fecha de diciembre de 1969, Harrison aún no tenía planes de hacer un álbum en solitario y ofreció en primera instancia «My Sweet Lord» a Edwin Hawkins.​ En su lugar, tras la gira con Delaney & Bonnie decidió finalmente grabarla con Billy Preston, a quien Harrison había producido su segundo disco para Apple Records.

La canción llegó a tener un gran éxito mundial y se posicionó como el tema más elogiado de aquel primer disco. Sin embargo, poco después el músico fue acusado de plagio por el compositor y cantante estadounidense Ronnie Mack. Le acusaba de haber copiado la composición musical de su tema He’s So Fine, interpretada por el grupo femenino The Chiffons.

El ex beatle negó las acusaciones y aseguró que su inspiración para el tema nació, en todo caso, de Oh happy day, de The Edwin Hawkins Singers. Así como de sus vinculaciones con cánticos religiosos hinduistas y cristianos.

Sin embargo, en 1976 Harrison fue declarado culpable por «plagio inconsciente». La solución que encontró para no perder la canción fue la de comprar los derechos del tema al que My Sweet Lord se parecía.

George Harrison, nacido en una familia obrera de Liverpool, entró en 1958 en el grupo entonces llamado The Quarry Men. Dos años más tarde, con John Lennon al frente, cambiaría su nombre a The Beatles.

Pocos años después, ya con sus primeros éxitos, surgió la expresión «Beatlemanía», por la popularidad del grupo, que estalló con el sencillo I Want to Hold Your Hand.

El grupo lideró una invasión musical británica en los Estados Unidos, con diversas bandas de las islas triunfando en aquel país. Al poco tiempo, algunas de las composiciones de la banda dieron un giro por las inspiraciones indias de Harrison, que introdujo, entre otras innovaciones, el uso del sitar, un instrumento que renovó la sonoridad de los Beatles.

Harrison tuvo su primer contacto con el hinduismo a mediados de1960, a raíz de un libro sobre la reencarnación que les regaló a los integrantes de los Beatles un devoto de esa religión en las Bahamas, mientras grababan la película Help!

Años después, toda la banda viajó a la India a practicar meditación trascendental. Pero a ninguno de ellos les marcaría tan profundamente esta cultura como a Harrison. Uno de los momentos definitorios para la espiritualidad del ex beatle fue conocer en Estados Unidos a los Hare Krishnas, movimiento religioso basado en el hinduísmo, que marcó su vida y su obra hasta el final de sus días.

No en vano, My Sweet Lord es una composición con la que trató de vincular el «Aleluya» cristiano con los cantos Hare Krishna y las oraciones védicas, con la que el músico quiso lanzar un llamado contra el sectarismo religioso.

My Sweet Lord fue el primer single de All things must pass. Fue publicado pese a la reticencia de Harrison -quien no quería lanzar ningún sencillo- en todo el mundo el 23 de noviembre de 1970, excepto en Reino Unido, publicado el 15 de enero de 1971.

El fenomenal suceso de “My Sweet Lord” iba a ir de la mano de las unánimes loas a “All Thing Must Pass”, la placa que derivó en un álbum triple cuando comenzó a acumular la gran cantidad de material escrito por Harrison para The Beatles y rechazada por sus ex compañeros de banda.

Precisamente, el disco resultó una especie de dulce venganza para el guitarrista que, a modo de tardío reconocimiento, se posicionaba como el ex beatle con su mejor debut tras la conflictiva ruptura de la banda.

(www.primicias.ec)

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