La leyenda del Tesoro de los Perlas en las costas de Ensenada sigue fascinando a la comunidad local, con historias de un antiguo cargamento de gemas y metales preciosos que permanece oculto desde la época colonial. Esta narrativa se origina en las incursiones de piratas que desafiaban el control español en el estuario, buscando refugio en zonas como Punta Lara.
Relatos de naves que, perseguidas por embarcaciones de la corona, se vieron obligadas a alijar sus cargas en la Ensenada de Barragán han alimentado la mitología regional. Se menciona que contrabandistas enterraron cofres con perlas finas, desviadas del Caribe, en lugares marcados por hitos naturales ante el peligro de ser capturados. A lo largo del siglo XIX, varios expedicionarios intentaron localizar estos tesoros siguiendo mapas de dudosa autenticidad.
La investigación del historiador local Carlos Asnaghi ha revelado que la transformación de la costa ha dificultado el hallazgo de estas pistas. Actualmente, la selva marginal de Punta Lara es conocida por ser un punto caliente de excavaciones clandestinas, donde vecinos y entusiastas de la detección de metales han buscado señales de antiguos naufragios. Las crónicas históricas indican que la Ensenada funcionaba como base logística para el contrabando de bienes hacia Buenos Aires.