La historia de Ensenada está marcada por su ubicación estratégica en la desembocadura del río Santiago en el río de la Plata, convirtiéndose en un refugio natural para embarcaciones. Este fenómeno geográfico, que fue afectado por la sedimentación, propició la creación del Fuerte Barragán para combatir actividades ilegales en la zona durante el siglo XVIII.
El 5 de mayo de 1801, el Virrey Marqués de Avilés firmó el decreto que estableció la ciudad y el puerto de Ensenada, lo que facilitó el desarrollo de la industria de la carne. En 1810, la Primera Junta implementó rebajas en los derechos de extracción de cueros vacunos, lo que impulsó la instalación del primer saladero local.
Con el tiempo, Ensenada se convirtió en cabecera de partido en 1856, lo que llevó a la creación de un municipio que gestionó la distribución de tierras en la región. A finales del siglo XIX, se produjeron importantes resoluciones sobre la concesión del ferrocarril que conectaría la localidad con otros puntos importantes de la provincia.