El campo argentino, considerado un "gigante dormido", tiene un potencial de crecimiento significativo que aún no se ha aprovechado por completo. A pesar de que este año se prevé una producción histórica de más de U$S 50.000 millones, se estima que el sector agroalimentario argentino opera solo entre el 20% y el 30% de su capacidad total.
La situación actual del país se ve favorecida por un nuevo sistema económico que ha generado un doble superávit fiscal y de cuenta corriente, permitiendo perspectivas de crecimiento sostenido a largo plazo. Este contexto se complementa con la posición de Argentina como un aliado privilegiado de EE.UU., lo que se considera un acierto del gobierno de Javier Milei.
En comparación con Brasil, que ha transformado su sector agrícola en las últimas décadas, Argentina aún se encuentra rezagada. Brasil, que en 1980 dependía en gran medida de las importaciones de alimentos, hoy lidera la producción y exportación de carne vacuna y soja. Esta diferencia resalta la necesidad de que la producción agroalimentaria argentina despierte y aproveche su potencial en el contexto de un mercado global creciente.