La economía argentina enfrenta un panorama dividido, con sectores como el agro, la minería y las finanzas mostrando estabilidad, mientras que la industria y el comercio sufren cierres y despidos. Aunque aún no se puede declarar una recesión técnica, ya que se requieren dos trimestres consecutivos de caída, se espera que el próximo informe del PBI, que se publicará el 17 de septiembre, revele un retroceso en la actividad económica.
Según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Indec, junio reportó un crecimiento del 0,8% en comparación con mayo, lo que podría indicar una recuperación en el tercer trimestre, dependiendo de los números de julio y agosto. Sin embargo, las proyecciones para el segundo trimestre apuntan a una contracción de entre 0,5% y 1%, con estimaciones de firmas como Equilibra y EcoGo sugiriendo una baja de 0,8% y 0,6%, respectivamente.
A medida que se acerque el final del año, se prevé que el contexto económico permita a ciertos sectores crecer, pero también dejará en evidencia las disparidades dentro del aparato productivo, donde muchas pymes aún buscan su lugar en el nuevo escenario económico.