La economía argentina enfrenta un cambio estructural marcado por una recuperación macroeconómica que no se traduce en un aumento del consumo interno. Según el economista Orlando Ferreres, aunque se observan mejoras en las principales variables económicas, estas son desiguales entre diferentes sectores, lo que impide que la mayoría de la población sienta el impacto positivo.
Ferreres advirtió que la falta de inversiones sigue siendo un obstáculo crítico para la reactivación económica. En su análisis, los sectores más dinámicos conviven con aquellos que están en retroceso, lo que genera un panorama contradictorio. La inflación para junio se estima entre el 1,8% y el 2%, mientras que el crecimiento económico proyectado para el año es de aproximadamente 3%, con una inflación anual cercana al 30,5%.
El economista también destacó que las iniciativas como el "perdón fiscal" no han dado los resultados deseados, debido a la falta de confianza en el clima inversor. Ferreres sugirió que el Gobierno busca imitar modelos de países como Australia y Perú, aunque advirtió que hay diferencias significativas con la situación local, donde impuestos como el impuesto al cheque y los derechos de exportación siguen afectando a las empresas.