En enero de 2026, la economía argentina mostró un crecimiento interanual del 1,9%, a pesar de la caída en sectores clave. La producción industrial y el poder adquisitivo enfrentan desafíos significativos, mientras que se observa un cierre de empresas y un aumento gradual de la inflación desde mayo del año anterior. Este panorama se complementa con expectativas de una campaña agrícola récord y un aumento en las exportaciones de carne.
A diferencia de diciembre, donde el crecimiento fue impulsado por el agro y el sector energético, en enero estos sectores "ganadores" experimentaron caídas del 7,8% y 3,6% respectivamente. Sin embargo, la industria y la construcción presentaron incrementos del 1,5% y del 1,4%, lo que contribuyó a mantener el índice en positivo. Según un informe de la consultora Invecq, los sectores perdedores mejoraron, pero aún se encuentran 4,9% por debajo de los niveles iniciales del gobierno.
El economista Juan Pablo Ronderos destaca que la situación no solo depende de los sectores, sino de los modelos de negocios específicos, sugiriendo que incluso las empresas de sectores competitivos pueden enfrentar dificultades. Este contexto revela una economía argentina fragmentada, con zonas y sectores en desigual crecimiento.