La situación económica en Argentina presenta un panorama complejo, con indicadores que muestran una actividad industrial en declive. En abril, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una caída del 1,5% respecto a marzo, reflejando un patrón de fluctuaciones marcadas en los últimos meses. Este fenómeno, denominado “efecto serrucho”, se manifiesta con una leve mejora en enero, seguidas por caídas y recuperaciones significativas en febrero y marzo.
Según el economista de la Fundación Mediterránea, Marcos Cohen Arazi, la actividad económica se encuentra un 5,5% por encima de los niveles de noviembre de 2023, aunque la recuperación durante el año ha sido limitada. El crecimiento observado en los primeros 30 meses de gestión es moderado, con un aumento anual del 2,3%.
Por su parte, el profesor de Economía de la UCEMA, Federico Pablo Vacalebre, destaca una desconexión entre la macroeconomía y las realidades microeconómicas. Aunque el consumo agregado muestra signos de mejora, el empleo de calidad y la recuperación salarial avanzan lentamente. La falta de crédito también es un obstáculo significativo, lo que limita el potencial de una reactivación económica sólida en la vida diaria de los ciudadanos.