La renuncia de Marco Lavagna, director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), ha generado controversia en el contexto de la administración de Javier Milei. Lavagna dejó su cargo debido a la negativa del Gobierno de implementar un nuevo sistema para medir la inflación, lo que ha suscitado preocupaciones sobre la confianza en las estadísticas públicas.
Durante la gestión anterior, el Indec había sido objeto de intervenciones que afectaron su credibilidad, especialmente bajo el gobierno de Cristina Kirchner. La situación actual recuerda esos momentos críticos, donde el manejo de la información económica se convierte en un tema delicado para el Gobierno. Según informes, Lavagna planeaba presentar un nuevo índice de precios que reflejaría más adecuadamente los patrones de consumo actuales, pero su salida sugiere que el Gobierno teme cifras desfavorables.
Este cambio en la dirección del Indec podría afectar la percepción pública sobre la gestión económica del Gobierno y reavivar debates sobre la transparencia y la credibilidad de las estadísticas oficiales en Argentina.