Eran tiempos del under de principios de los ‘80. Ambas bandas ya asomaban dentro del panorama local del rock. Zeta Bosio y Charly Alberti recordaron detalles de un recital que quedó en la historia.

Soda Stereo y Sumo fueron dos bandas que marcaron la primera parte de los ‘80. Dos propuestas modernas, que tuvieron un largo recorrido por el under porteño, y que lograron trascender y llegar a la masividad. Los bares Einstein, Zero, el Stud Free Pub, La esquina del sol o el cabaret Marabú fueron testigos del crecimiento de artistas que dieron sus primeros pasos por estos pequeños escenarios.

El rock nacional en los ‘70 fue testigo de años violentos. Todo joven de pelo largo era mal visto por la Junta Militar. Se confeccionaron listas con las canciones que no podían ser pasadas por las radios. Muchos artistas fueron prohibidos y tuvieron que dejar el país.

En 1982, durante la Guerra de las Malvinas, los interventores de las radios dieron la orden de no pasar música extranjera. Paradójicamente, varios artistas que habían sido censurados durante la dictadura, comenzaron a sonar con fuerza. Soda Stereo, Sumo, Sueter, GIT, Los Violadores, Los Twist, Virus, Cosméticos, Los Abuelos de La Nada, Enanitos Verdes, Virus, Zas y Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, entre otros, brindaron un aire renovado para nuestro rock y que llegarían a toda Latinoamérica promediando los ‘80. Esos raros peinados nuevos, como los inmortalizó Charly García, dejaron en claro cuál sería el panorama musical de la década.

El Zero Bar era una especie de sótano que quedaba en la calle República de la India. El Café Einstein, cuyo propietario era Omar Chabán, un departamento que quedaba en el primer piso de un pequeño edificio sobre la Avenida Pueyrredón. Eran noches de amistad y camaradería entre los jóvenes músicos. “La primera relación que teníamos con Sumo era de admiración absoluta. Una banda que venía tocando desde la época de la Guerra de Malvinas y que fue emblemática para todo ese movimiento de nuevas caras aparecieron cuando terminó la dictadura”, recordó Zeta Bosio, bajista de Soda Stereo, sobre aquellos días en el underground.

“Sumo era como una banda que venía desde antes con una cosa muy particular, con un estilo muy propio que tenía referencias en el rock británico. Había muy pocos links con la escena de lo que estaba pasando acá y nos ayudaron mucho”, agregó sobre el particular estilo que tenía el grupo comandado por Luca Prodan.

“En esos escenarios se dio nuestra primera relación. Nos dimos cuenta de que Luca se acercaba a nosotros para darnos consejos. Una noche nos dijo que teníamos que aumentar nuestro caché, ya que estábamos juntando más gente. Ellos no volvieron a tocar más”, completó el bajista.

Charly Alberti también recordó detalles de aquella etapa fundacional de Soda Stereo. “Tocábamos mucho. Era una época de mucha ebullición donde compartíamos los lugares con otros artistas. No solamente en el escenario, sino también abajo. Vos ibas, por ejemplo, al bar Zero, que quedaba en frente del Zoológico, y había bandas, creo que desde martes a domingo. Éramos casi siempre los mismos grupos que nos íbamos rotando. Los días que no tocabas formabas parte del público. Toda esa comunidad fue espectacular”.

Según cuenta la historia, Luca armó una suerte de boicot. “Dicen los Sumo que ningún grupo vuelve a tocar en Einstein hasta que ellos digan”, era la frase que daba vuelta por aquellos días. Omar Chaban, uno de los dueños del local, los contrató a Soda Stereo para tocar cuatro noches seguidas y dejaron de lado ese rumor del líder de Sumo. Gustavo Cerati, Zeta y Charly Alberti invitaron a amigos del hermano del bajista que jugaban en un club de rugby en San Fernando por si había algún tipo de problema en el recial de Soda Stereo. Según describió el bajista en su libro “Yo conozco ese lugar”, a partir de ahí fueron conocidos como “los chetos de Zona Norte”.

“Empezábamos a ser un nombre importante y Luca venía a nuestros shows con su morral para vender algunos casetes de Corpiños en la madrugada, que tenían un montón de hits. Nos sentábamos a charlar en alguna mesa del bar o en bambalinas”, describió Bosio. “Éramos muy cercanos con Sumo. Las dos bandas llevábamos mucha gente a los shows en aquellos días”, agregó el baterista del trío.

Los covers de The Police

Gustavo Cerati y Zeta Bosio -que se habían conocido unos años antes en la Universidad del Salvador estudiando publicidad- eran fans de The Police. No se perdieron los shows que el trío británico brindó en diciembre de 1980 en la Argentina. Sting, Andy Summers y Stewart Copeland formaban parte de la new wave.

Para diciembre de 1983, Soda Stereo y Sumo eran las bandas más populares que se presentaban en el Café Einstein. Tocaban hasta cinco veces por semana y formaron parte de un ciclo de los martes a la noche que recibió el nombre de “pizza popular”. Ya sonaban con fuerzas los temas que formarían parte de su disco debut que llegaría en agosto de 1984. En una de esas noches calurosas en Buenos Aires, Luca Prodan subió al escenario para cantar un tema de The Police. “Estábamos terminando el recital y lo vimos que estaba apoyado en la barra. Nosotros hacíamos algunos covers de The Police y sonaban muy bien porque Gustavo (Cerati) le salía muy bien la voz de Sting”, recordó Zeta.

“De repente, Gustavo lo invitó a Luca a subir al escenario para hacer ‘Message in a Bottle’. Entre los dos fueron cantando las estrofas del tema ante un grupo reducido de gente. Fue una versión muy parecida a la original”, sumó el bajista sobre aquel recital que quedó en el recuerdo.

Por su parte, el baterista de Soda rememoró: “En una oportunidad vino Luca y nos dijo: ‘Si tocan temas de The Police y yo los canto’. Hicimos una noche en el bar Einstein. Obviamente, cantaba perfecto en inglés y nosotros lo acompañamos tocando. Fue tremendo. Muy divertido”.

Una vez que salieron del under, Soda Stereo y Sumo compartieron escenarios en distintas oportunidades. Estuvieron en festivales como Rock in Bali o el festival Rock & Pop, en la cancha de Vélez. “Éramos dos bandas que convocábamos mucho y a veces coincidíamos en algún recital como en el ‘Country Club’ de Banfield o en algunos más grandes que se armaban en Buenos Aires”.

También, el bajista de Soda recordó un momento difícil que le tocó vivir a la banda por el robo de sus instrumentos y equipos de sonido después de un show en Ramos Mejía, en noviembre de 1985. “Fueron un gran apoyo. Tuvimos que cumplir con nuestros compromisos y en esos meses a la deriva nos prestaron los equipos y demostraron su amistad”.

Después de 40 años, Zeta recuerda aquella época como “hermosa y romántica”. “Éramos chicos, disfrutábamos mucho, y no podíamos creer lo que estábamos haciendo. Forma parte de esa especie de realismo donde teníamos una personalidad, pero al mismo tiempo no teníamos nada. Todo pasaba sobre el momento y la historia que se iba dibujando sobre la marcha. Fueron años hermosos de crecimiento y de aprendizaje”.