Una adolescente de 14 años había estado en un estado catatónico en el Hospital de Niños de La Plata durante semanas, sin responder a estímulos. Su situación generó preocupación entre los médicos y su familia, quienes buscaban maneras de ayudarla a salir de esa condición.
La clave de su recuperación fue la presencia de Ari, un perro que, con su suave compañía, logró crear un vínculo con la joven. Tras varias visitas, la chica comenzó a mostrar signos de respuesta, empezando con un pequeño movimiento en sus dedos.
Finalmente, después de dos meses de interacción con el animal, la adolescente fue dada de alta. Para celebrar su recuperación, se organizó una merienda en el patio del hospital, donde pudo compartir un momento especial con Ari, quien jugó un papel fundamental en su proceso de sanación.