La Plata estuvo cerca de convertirse en una de las ciudades elegidas a nivel mundial para contar con un arco del triunfo en una de sus plazas. Este proyecto, que prometía embellecer el paisaje urbano, fue frustrado por la Revolución Libertadora en 1955, la cual derrocó a Juan Domingo Perón.
La iniciativa buscaba rendir homenaje a la ciudad, sin embargo, la situación política de la época hizo que se desestimara cualquier intento de conmemorar este hecho en el espacio público. Así, la historia de La Plata se privó de un símbolo que podría haber marcado su identidad urbana.