A seis años del crimen que impactó a la sociedad argentina, los ocho rugbiers condenados por el asesinato cumplen sus penas en una cárcel de la provincia de Buenos Aires. Durante su tiempo en prisión, los condenados participan en actividades educativas y talleres penitenciarios.
Además, tienen la posibilidad de recibir visitas familiares, lo que les permite mantener el contacto con sus seres queridos. Mientras tanto, se desarrollan instancias judiciales de revisión que podrían influir en el futuro de su situación legal.