La muerte del comerciante Carlos Galván, tras consumir productos en mal estado de una panadería, ha generado una fuerte conmoción en Ensenada. Este trágico incidente resalta la preocupación por la calidad de los alimentos que se venden en la ciudad.
Otro caso similar se reportó recientemente, donde una vecina fue hospitalizada luego de ingerir una tortilla adquirida en el mismo establecimiento ubicado en la intersección de 3 y 64. La situación ha llevado a los vecinos a solicitar medidas más estrictas para garantizar la seguridad alimentaria en la localidad.