Los vecinos de varios barrios de la región han expresado su descontento por los constantes ruidos molestos y disturbios que se producen cada semana. Las madrugadas se ven afectadas por motos con escape libre, gritos, corridas y música alta, creando un ambiente de incomodidad para los residentes.
Recientemente, una fiesta clandestina desató una ola de indignación entre los frentistas, quienes se sienten frustrados por la falta de control en estas situaciones. Este evento no solo generó enojo, sino que también puso de relieve la necesidad de una respuesta efectiva por parte de las autoridades para abordar estos problemas de convivencia en la comunidad.