Los trabajadores agrícolas H-2A de EE. UU. están experimentando un aumento significativo en su número, convirtiéndose en un 16% de la fuerza laboral agrícola. Este crecimiento se debe a la dificultad de encontrar trabajadores locales, especialmente en un contexto donde la inmigración ha disminuido. Desde 2013, la cantidad de titulares de estas visas se ha cuadruplicado.
El programa H-2A no tiene límite y está destinado a aquellos empleadores que necesitan mano de obra estacional. Sin embargo, la administración actual ha implementado restricciones en otros tipos de visas, lo que ha llevado a una mayor dependencia de este sistema. A pesar de que el Departamento de Agricultura ha reducido los salarios que deben recibir estos trabajadores, la aprobación de visas ha aumentado en un 17% en comparación con el año anterior.
Amando Chavez es un ejemplo de estos trabajadores que, a pesar de la reducción de salarios, continúa viajando desde Michoacán, México, para trabajar en la cosecha de cerezas en EE. UU. Su experiencia resalta el atractivo del programa, que permite a los trabajadores ganar más de lo que tendrían en su país, aunque la expansión rápida del programa plantea riesgos significativos.