La situación del peronismo se ve marcada por el conflicto interno entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof, lo que ha disminuido su presencia tanto en el Congreso como en los medios. La falta de un programa económico alternativo y de una estrategia opositora efectiva complica aún más el panorama, ya que no existe una conducción unificada entre los distintos sectores. En este contexto, la vicepresidente Victoria Villarruel ha buscado capitalizar atención mediática, aunque su futuro depende en gran medida de la cobertura que reciba.
La semana pasada, Villarruel intentó sin éxito evitar que el Senado realizara su sesión, proponiendo postergar los asuntos urgentes para celebrar un triunfo futbolístico. Esta propuesta fue considerada oportunista y careció de seriedad institucional. Durante la sesión, el oficialismo logró demostrar su control sobre la Cámara al reunir el quórum necesario y asegurar la prórroga para que Víctor Pesino, camarista del trabajo, mantenga su cargo. Este magistrado es objeto de controversia entre senadores peronistas y sindicalistas, quienes se oponen a su gestión ante la inminente aplicación de la ley de modernización laboral.