El acercamiento de Armenia a la Unión Europea ha generado preocupación en Rusia, llevando al Ministerio de Exteriores ruso a convocar a su embajador en Ereván, Serguéi Kopirkin, para realizar consultas en Moscú. Esta decisión se debe a las acciones del liderazgo armenio, que son vistas como perjudiciales para la cooperación dentro de la Unión Económica Eurasiática (UEE).
Recientemente, varios líderes europeos y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, visitaron Armenia, lo que intensificó las críticas de Vladímir Putin durante un foro de la UEE en Astaná. El presidente ruso instó a Armenia a celebrar un referéndum sobre su posible ingreso en la UE, una propuesta respaldada por otros líderes de la UEE.
Putin también advirtió sobre las posibles consecuencias económicas para Armenia, incluyendo una caída del 14% en su PIB, debido al aumento de precios de petróleo y gas rusos. Además, en el contexto de las elecciones parlamentarias armenias de la próxima semana, Rusia ha impuesto sanciones económicas que afectan las importaciones de productos como flores, verduras y vino, y ha amenazado con suspender el suministro de hidrocarburos.