La crisis política en el Reino Unido se intensifica tras la renuncia de Keir Starmer como primer ministro, anunciada oficialmente este lunes. La decisión responde a la pérdida de apoyo dentro del Partido Laborista, lo que desencadena un proceso de sucesión que podría cambiar el liderazgo político británico en los próximos meses.
Starmer admitió en un discurso frente a Downing Street que ya no contaba con el respaldo necesario para seguir liderando. De acuerdo con las fuentes, se prevé una transición ordenada que permitirá al partido elegir un nuevo líder en las próximas semanas, iniciando formalmente el proceso el 9 de julio.
El alcalde del Gran Manchester, Andy Bornham, se perfila como el principal candidato para suceder a Starmer. Su reciente victoria en una elección parcial ha reforzado su posición dentro del partido, que busca recuperar cohesión y estabilidad en un momento crítico. La transición planeada por Starmer busca minimizar tensiones y asegurar una transferencia del poder fluida.