La unidad del peronismo enfrenta serios desafíos, especialmente entre el AMBA y el interior del país. A lo largo de las décadas, este movimiento nunca ha logrado recuperar la cohesión que tuvo entre 1989 y 1999, representada por figuras como Menem y Duhalde. La fractura en el pacto entre estos líderes fue evidente tras la derrota de Duhalde en 1999.
En las elecciones de 2023, el peronismo se presentó sin representación del interior, lo que refleja la creciente desconexión entre las diversas facciones. Aunque en 2019 se intentó una unidad dentro del peronismo de Buenos Aires, los líderes como Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner priorizaron sus relaciones en el AMBA, dejando de lado a los peronistas del interior.
El intento de Néstor Kirchner de unir al partido en 2011, tras la derrota en las elecciones de 2009, muestra el esfuerzo por restaurar la cohesión. A pesar de sus intentos, el peronismo sigue dividido, con figuras clave como José Manuel de la Sota representando al interior, mientras que el liderazgo del AMBA mantiene su control.