La despedida del Indio Solari, que reunió a cientos de miles de fanáticos en Avellaneda, ha generado un intenso debate político. La movilización, que transcurrió sin incidentes, fue vista como una oportunidad para que el peronismo recuperara el apoyo popular, mientras que el gobierno de Milei mostró una actitud distante ante el evento.
El peronismo se destacó por su rápida respuesta, organizando el evento de manera efectiva, lo que benefició a figuras como Axel Kicillof y Máximo Kirchner. Por el contrario, el gobierno nacional se desentendió del asunto, sin ninguna declaración oficial ni participación en la despedida, a pesar de las solicitudes de la familia de Solari.
Analistas políticos sugieren que, aunque el gobierno no mostró empatía hacia el evento, es incierto si esto tendrá consecuencias políticas para Milei. La decisión de Kicillof y Máximo de liderar el homenaje podría ser vista como un avance, aunque algunos consideran que fue una respuesta exagerada en comparación con otros eventos históricos del peronismo.