La tensión política en el Senado bonaerense se intensificó recientemente, afectando la dinámica entre diferentes sectores del oficialismo. La disputa por el control de las comisiones ha evidenciado la fractura en la alianza entre Axel Kicillof y los seguidores de Cristina Kirchner, lo que ha llevado a un clima de confrontación.
La semana pasada, se produjo un conflicto en torno al reparto de las comisiones, que culminó en una reunión caótica marcada por gritos e insultos. Verónica Magario intentó calmar la situación mediante un decreto que definía la composición de cada comisión; sin embargo, esta medida no logró resolver el conflicto, sino que lo exacerbó aún más.
El inicio del año ya había traído una pelea por los cargos de conducción, donde el Instituto Patria salió favorecido, colocando a Mario Ishii en un tercer lugar en la línea sucesoria. Ahora, los senadores se encuentran en un punto muerto sin un acuerdo claro en el horizonte.