La reciente decisión de Donald Trump de iniciar una operación terrestre en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro ha generado preocupación en la región, marcando un precedente que podría afectar la estabilidad democrática en América Latina. Esta acción se produce tras años de tensiones y se suma a un contexto de intervención estadounidense que muchos consideran problemático.
Durante su mandato, Maduro ha sido criticado por su falta de democracia y la violación de derechos humanos, lo que ha llevado a la huida de más de 6 millones de venezolanos. Sin embargo, la respuesta militar externa suscita debates sobre la soberanía y el papel de potencias extranjeras en la política latinoamericana.
Además, la exclusión de figuras opositoras como María Corina Machado y Edmundo Gonzáñez Urrutia en el proceso de transición deja entrever las intenciones de Washington y complica la situación política. Este panorama se complica aún más con los movimientos dentro del chavismo, que podrían estar buscando ganar tiempo frente a una posible reestructuración del poder.