El clima político en el país se torna complejo tras la reciente votación en el Senado sobre la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, donde varios gobernadores peronistas decidieron oponerse a la iniciativa. Esta situación ha generado una reacción inmediata en la Casa Rosada, donde se activó un plan de contención ante el temor de que esta postura se expanda entre sus aliados.
Diego Santilli, actual jefe de Gabinete, se ha posicionado como un enlace clave entre el presidente Javier Milei y los gobernadores, buscando reconstruir el capital político de La Libertad Avanza. A pesar de la reciente derrota en la discusión legislativa, Santilli mantiene la confianza en que la oposición a la ley es un hecho aislado y no un cambio en la política general de sus aliados.
Entre los gobernadores que se distancian se encuentran Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Rolo Figueroa (Neuquén) y Hugo Passalaqua (Misiones), quienes han adoptado posturas críticas que podrían tener repercusiones significativas en sus regiones. El oficialismo reconoce que han cometido errores en su estrategia y comunicación, lo que ha llevado a una situación de alerta que buscan controlar rápidamente.