La captura del dictador Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en Caracas marca un cambio significativo en la política internacional de México. El gobierno de Claudia Sheinbaum se ve obligado a revisar su enfoque, que había priorizado la política interna sobre la externa durante el mandato de Andrés Manuel López Obrador. Este suceso revela la necesidad de que México no ignore su contexto internacional, especialmente con Estados Unidos como vecino.
Desde el inicio de su mandato, Sheinbaum ha intentado posicionar a México como un actor más proactivo en el escenario global. Recientemente, su administración convocó a Naciones Unidas para que tome medidas contra la violencia en Venezuela y ofreció a México como sede para el diálogo entre Washington y Caracas. Sin embargo, la intervención estadounidense ha suscitado preocupaciones sobre la seguridad nacional, especialmente ante comentarios de Donald Trump que sugieren posibles acciones militares en México.
Ante esta situación, Sheinbaum ha condenado la intervención en Venezuela y reafirmado el rechazo a cualquier intromisión militar en el país. La dinámica actual obliga a México a replantear su papel y estrategias frente a la creciente inestabilidad en la región.