La presidenta ha destacado que la cooperación en seguridad con Estados Unidos se basa en un marco de respeto a la soberanía nacional y en una responsabilidad compartida. Este enfoque se centra en cuatro ejes fundamentales, destacando la importancia de la confianza mutua en las relaciones bilaterales.
En este contexto, se ha subrayado que los acuerdos no implican una subordinación de México ante Washington. La mandataria busca asegurar que las colaboraciones se realicen en un ambiente de igualdad y respeto entre ambas naciones, lo que refuerza la integridad territorial del país.
Este anuncio se produce en un momento crítico para la política mexicana, donde otros temas como las acusaciones de nexos entre legisladores y el crimen organizado también están en la agenda pública.