El panorama de las inversiones privadas en México se presenta incierto al inicio de 2026, con el T-MEC como uno de los principales factores que afectan la confianza empresarial. A pesar de la firme postura del gobierno de Claudia Sheinbaum sobre la continuidad del acuerdo, las empresas aún no se sienten motivadas para invertir, lo que repercute en el crecimiento económico.
Al cierre del año pasado, las inversiones representaban menos del 23 por ciento del PIB, con un objetivo de alcanzar el 28 por ciento para 2030, meta que se complica sin la priorización de proyectos de infraestructura. Para 2026, se destinará el 46 por ciento del presupuesto de proyectos prioritarios a Pemex, que recibirá casi 250 mil millones de pesos.
Entre los proyectos destacados se incluye la expansión de la CFE, que requerirá 61 mil millones de pesos para nuevas plantas y el fortalecimiento de la red eléctrica, ante una creciente demanda. Además, se prevén inversiones en el Tren Maya y en nuevas carreteras, con montos significativos que reflejan las prioridades del gobierno en el desarrollo de infraestructura.