La administración de Javier Milei enfrenta un clima de tensión y conflicto que afecta a su gobierno. Funcionarios y legisladores de su propio espacio político están cada vez más preocupados por el ambiente de agobio constante que se vive. Muchos expresan que resulta inadmisible seguir apoyando al jefe de Gabinete, pero pocos se atreven a comunicarlo directamente a Milei.
A pesar de que el Presidente prometió reducir la inflación a cero, lo que sería un logro histórico, parece estar dispuesto a mantener un estilo de gobernanza conflictivo. En las últimas semanas, ha atacado a diversos sectores, incluyendo a empresarios y periodistas, generando un clima de incomodidad entre sus colaboradores. En una reciente conferencia, los miembros de su mesa política decidieron ignorar el tema del jefe de Gabinete, a pesar de que es un asunto candente en redes sociales.
Las tensiones han escalado, llegando incluso a que Milei acusara a la periodista Débora Plager de complicidad en un genocidio por su postura a favor de la despenalización del aborto. Este tipo de ataques alimenta la sensación de inestabilidad en su gobierno y plantea interrogantes sobre su capacidad para liderar en medio de un clima tan polarizado.