Los trabajadores del Astillero Río Santiago se reunieron en una asamblea general el pasado 10 de noviembre, a pesar de las restricciones impuestas por la conducción de ATE Ensenada. Este encuentro fue impulsado por las autoconvocatorias de los obreros de base, quienes expresaron su descontento con la distribución irregular de categorías que beneficia a los dirigentes sindicales.
Durante la asamblea, la conducción gremial, liderada por Francisco Banegas, impidió que se votaran propuestas críticas, incluyendo la demanda de mayor transparencia en la distribución de categorías y la renuncia de los miembros de la comisión directiva que se beneficiaron de estas. Además, bloquearon la propuesta de movilización hacia la paritaria prevista para el viernes, en el contexto de una continua pérdida salarial.
Se denunciaron maniobras para dilatar la acción de los trabajadores, condicionando las decisiones a un plenario de gremios regionales. Esta situación fue criticada por los autoconvocados, quienes acusan a la conducción de complicidad con las políticas de ajuste del gobernador Kicillof. A pesar de las críticas a las reformas laborales, ATE Ensenada no ha propuesto acciones concretas para enfrentar la situación actual del sector laboral.