La privatización de Transener, la transportadora de energía eléctrica, ha generado controversia en el ámbito económico argentino. El consorcio liderado por los hermanos Neuss recibió una distribución de $253.535.989.514 en efectivo tras finalizar el traspaso de acciones que se había anunciado en mayo. Este movimiento se concretó el 27 de agosto, cuando el directorio de Transener aprobó la distribución de fondos provenientes de una reserva acumulada por ganancias anteriores.
La operación se desarrolló en un contexto donde el gobierno de Milei decidió vender su participación en la empresa, una decisión que ha sido criticada por varios actores del sector. Se estima que el pago realizado por los Neuss fue inferior al valor real de la compañía, y la distribución de fondos recién se realizó tras el cambio de manos, lo que ha llevado a algunos a calificar el hecho como una "estafa de guante blanco".
La transferencia de acciones se completó el 28 de agosto, cuando Genneia comunicó a la Comisión Nacional de Valores que la participación de Enarsa en Citelec había sido traspasada a Transmisión Eléctrica SA, controlada por los Neuss. Esta secuencia de eventos ha levantado suspicacias sobre la transparencia de la operación y el manejo de recursos de la empresa.