La relación entre Javier Milei y su actual vicepresidenta, Victoria Villarruel, se ha tensado notablemente en las últimas semanas. Villarruel, quien trabajó estrechamente con Milei durante su tiempo en la Cámara de Diputados, expresó su preocupación en redes sociales sobre el estado del presidente y sus declaraciones. Este episodio, que ocurrió el 30 de julio, marcó un momento crítico en su vínculo, ya que tocó un tema considerado tabú: la crítica al Estado.
El conflicto entre Milei y el periodismo también ha cobrado protagonismo, con numerosos jefes de redacción reportando llamadas amenazantes del presidente. Se ha identificado una norma no escrita que Milei espera que se respete, relacionada con la cobertura mediática y la pauta publicitaria de organismos como YPF, Banco Nación y Aerolíneas Argentinas. La presión sobre los medios para evitar críticas se ha intensificado, generando un clima de temor en el ámbito periodístico.
Durante su trayectoria política, Milei ha manifestado su desdén hacia el Estado y los monopolios, una postura que ha influido en su relación con Villarruel y otros aliados. A pesar de haber comenzado juntos en la política, la situación actual pone en evidencia las fracturas en su alianza y el impacto que esto podría tener en su gestión.