En enero, la morosidad de las familias en Buenos Aires alcanzó el 15,4%, un incremento significativo a nivel nacional que se sitúa en el 10,6%. Este aumento se debe a atrasos en los pagos superiores a 90 días.
El fenómeno afecta principalmente a jóvenes y jubilados, cuyos ingresos han disminuido y se enfrentan a un contexto de empleo precario. Además, se observa un uso creciente de crédito, lo que complica aún más la situación financiera de estos grupos.
Las causas de la morosidad reflejan una tendencia preocupante que podría tener implicancias en la economía local y el bienestar de las familias en la región.