La reciente declaración de la empresa Coca-Cola sobre la economía argentina ha generado preocupación en el ámbito financiero. En un informe presentado en Wall Street, la multinacional destacó que el país continúa siendo considerado una economía hiperinflacionaria, contradiciendo las afirmaciones del presidente Javier Milei y del ministro Luis Caputo sobre la desaceleración del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Según la compañía, la inflación acumulada en los últimos tres años ha superado el 100%, lo que complica la contabilidad de las multinacionales operando en el país, obligándolas a reexpresar sus balances constantemente. Este contexto ha alimentado la percepción de que podría ocurrir una devaluación inminente, afectando la estrategia financiera del Gobierno que busca evitar la fuga de capitales hacia el dólar.
La situación se agrava debido a las tensiones cambiarias que han surgido nuevamente, lo que ha llevado a una dinámica diferente en los contratos de dólar futuro. A pesar de las intervenciones del Estado, las expectativas del mercado se ven alteradas, lo que representa un desafío significativo para el Palacio de Hacienda.