La creciente morosidad en el sistema financiero de Argentina ha alcanzado niveles alarmantes, siendo los más críticos desde 2001. Este fenómeno ha llevado a que miles de familias se conviertan en “deudores zombies”, quienes, al incumplir con sus obligaciones, quedan excluidos del circuito crediticio por un tiempo indefinido. La situación se agrava en un contexto donde el acceso al crédito es vital para la subsistencia.
Las cifras son preocupantes: la mora en bancos tradicionales llega al 11,2%, mientras que en el sector de fintech se acerca al 25%. Esto implica que uno de cada cuatro argentinos que recurrió a plataformas digitales para obtener financiamiento no puede devolver sus préstamos. El ministro de Economía, Luis Caputo, ha señalado que muchos se sobreendeudaron esperando que la inflación redujera sus deudas, un escenario que no se ha materializado.
Ante la posibilidad de un colapso, los bancos han implementado un plan de rescate para la mora tardía, ofreciendo refinanciaciones con tasas anuales del 25% en pesos. Sin embargo, este alivio es solo temporal, ya que los clientes aún quedan con un score crediticio muy bajo, lo que dificultará su acceso al financiamiento en el futuro cercano.