El crecimiento económico en Argentina, impulsado por la cuenca de Vaca Muerta y el sector primario, ha mostrado cifras positivas, con un aumento del 2,3% en el producto interno bruto interanual, según datos del INDEC. Sin embargo, este avance no ha sido homogéneo, ya que coexisten dos economías con ritmos de crecimiento desiguales. Mientras el sector agrícola y ganadero creció un 18,1%, la industria manufacturera disminuyó un 1,7% interanual.
Las actividades vinculadas a la minería y la explotación de recursos naturales también mostraron un desempeño notable, con un incremento del 12,3% interanual. Por otro lado, el comercio y la administración pública continúan en declive, evidenciando la fractura entre los sectores exportadores y el mercado interno, que se encuentra estancado.
A pesar del crecimiento en las exportaciones, que aumentaron un 9,8%, las importaciones de bienes y servicios reales cayeron un 7,5%, lo que ha mejorado el saldo externo, pero también refleja la desaceleración de la economía real. Esta tendencia sugiere que, a pesar de los buenos números globales, muchos ciudadanos enfrentan desafíos económicos en su día a día.