El crecimiento de la economía argentina se mantuvo en el primer trimestre de 2026, con un aumento interanual del 2,3%, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). Las exportaciones han sido un factor clave en este crecimiento, aunque el poder adquisitivo y el empleo enfrentan un deterioro significativo. En términos desestacionalizados, el producto interno bruto (PIB) también mostró una mejora del 0,7% respecto al cuarto trimestre del año anterior.
Las áreas de agro, pesca, minería y intermediación financiera han impulsado este crecimiento, mientras que la industria manufacturera y el comercio minorista registraron caídas del 1,7% y 0,3%, respectivamente. El ministro de economía, Luis Caputo, destacó el aumento del consumo privado, situándolo en un “máximo histórico” del 2,7%. Sin embargo, expertos advierten que este aumento podría no reflejar una mejora en la calidad de vida de la población, ya que gran parte del consumo incluye productos importados y gastos en el exterior.
La economía argentina se encuentra en una situación dual: mientras sectores como la minería y los hidrocarburos atraen inversiones a través de exenciones fiscales, la industria y el comercio enfrentan desafíos. El nivel de morosidad de las familias con los bancos es alarmante, indicando una creciente preocupación por la situación financiera de los ciudadanos.