La economía argentina se encuentra en una fase de crecimiento que, sin embargo, presenta tensiones visibles en algunos sectores. Gerardo Alonso Schwarz, economista jefe de la Fundación Mediterránea, analizó esta situación y destacó que el fenómeno se puede resumir en dos conceptos: cambio estructural y crecimiento. Según sus palabras, el año pasado la actividad económica creció un 4,5% y se proyecta un aumento del 3,4% para este año.
Este crecimiento no es homogéneo, ya que ciertos sectores como la energía y la minería están experimentando un fuerte dinamismo, mientras que otros se encuentran en declive. La energía, impulsada por el desarrollo de hidrocarburos, es uno de los grandes beneficiados, junto con la minería, donde el litio y el cobre son protagonistas. Además, el sector agropecuario también muestra señales positivas, con una cosecha esperada de alta calidad y precios que han aumentado cerca de un 10%.
Sin embargo, surge la pregunta de si este crecimiento es suficiente para generar empleo. Schwarz señala que, aunque hay un impacto positivo en la creación de puestos de trabajo, especialmente en logística y producción, la magnitud de este efecto no debe ser sobreestimada.