La inflación se ha convertido nuevamente en un tema prioritario para los argentinos, tras un aumento significativo en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec, que alcanzó el 2,8% en diciembre. Este repunte, que sigue a meses de preocupación decreciente, ha sido impulsado por el aumento de los precios de la carne y ajustes en tarifas de servicios públicos. La reciente escalada de precios ha llevado a una crisis de expectativas, exacerbada por el impacto del resultado electoral de septiembre en la cotización del dólar.
En este contexto, la renuncia de Marco Lavagna como director del Indec ha generado controversia y cuestionamientos sobre la credibilidad del organismo. Aunque Lavagna y el ministro de Economía, Luis Caputo, afirmaron que su salida fue en buenos términos, la situación revive las tensiones históricas relacionadas con la manipulación estadística en la Argentina. Además, la periodista Cristina Pérez ha señalado que la decisión de Lavagna podría haber sido influenciada por el presidente Javier Milei, quien supuestamente consideraba que los cambios en la metodología de medición del IPC ocultaban un intento de desinformación.
La situación actual, con una inflación de alimentos que registró un incremento del 2,5% en la última semana, añade presión sobre el Gobierno y su estrategia de desinflación, que ya enfrenta serias dudas.