La situación económica en Argentina sigue deteriorándose, afectando gravemente a sectores clave. Según el economista Guillermo Hang, la desaceleración comenzó después de las elecciones, contrariamente a lo esperado tras la victoria de Milei. Las industrias automotriz y metalmecánica están viendo caídas significativas, lo que repercute en el total de la actividad económica.
Hang destacó que, aunque hay una estabilidad macroeconómica, esta se sustenta en un equilibrio frágil. El superávit fiscal se está reduciendo por la acumulación de deuda flotante, mientras que la estabilidad del dólar afecta la competitividad de la industria en un contexto inflacionario. Esto ha creado una economía fragmentada, donde los sectores primarios, como el agro y la minería, funcionan bien, pero generan poco empleo.
La desigualdad social se ha intensificado, afectando especialmente a los sectores de ingresos más bajos, que han visto una caída drástica en su confianza del consumidor. En contraste, los sectores de mayores ingresos experimentan una disminución menos pronunciada. Este escenario plantea un desafío considerable, con un consumo en declive y una falta de recuperación salarial.