La reciente detención de Nicolás Maduro en Venezuela ha generado inquietud en Argentina, especialmente en el sector energético. Con la posibilidad de que Estados Unidos estabilice la producción venezolana, las grandes petroleras podrían redirigir su atención hacia este país, lo que representa un desafío para Argentina, que tiene en Vaca Muerta una importante reserva de energía.
La competencia por la inversión en el sector energético se intensificará, ya que Venezuela cuenta con una ubicación estratégica, mientras que el petróleo argentino se caracteriza por ser más ligero y fácil de extraer. Esto obligará a Argentina a mejorar su competitividad tanto fiscal como jurídica para atraer capitales.
Por otro lado, la situación política en la región podría beneficiar a los bonos soberanos argentinos. La salida de Maduro reduce la percepción de riesgo en Latinoamérica, lo que podría atraer más inversiones extranjeras y mejorar la balanza comercial. Además, un aumento en la oferta de crudo podría hacer que el precio internacional del barril disminuya, impactando en la inflación local.