La economía gig está transformando el panorama laboral, impulsada por la necesidad de adaptarse a nuevas realidades del trabajo. Este modelo, que abarca desde repartidores hasta profesionales independientes, desafía la noción de empleo tradicional y resalta la importancia de la capacidad de solucionar problemas y adaptarse rápidamente.
Las plataformas digitales juegan un papel crucial en este cambio, permitiendo que múltiples fuentes de ingresos coexistan. Sin embargo, esta flexibilidad laboral plantea interrogantes sobre los sistemas de protección social y derechos laborales, generando la necesidad de un marco regulatorio que proteja a los trabajadores sin restringir su libertad.
Por otro lado, la automatización y la inteligencia artificial están acelerando la evolución del trabajo a nivel global. Se estima que entre 400 y 800 millones de personas deberán cambiar de ocupación antes de 2030 debido a la transformación de tareas. Las habilidades humanas, como la creatividad y la comunicación, se vuelven esenciales en este nuevo contexto laboral.