En el primer trimestre de 2026, los datos de actividad e inflación revelaron una situación complicada para la economía argentina. A febrero, el PIB mensual corregido por estacionalidad se encontraba un 2.2% por debajo del nivel de diciembre de 2025. Si bien los indicadores preliminares de marzo sugieren una posible recuperación parcial, esta no sería suficiente para alcanzar los niveles del cierre del año anterior.
Durante los primeros meses del año, la inflación promedio fue del 3.1%, con un incremento notable en marzo que llegó al 3.4%. Esta situación generó una pérdida del poder adquisitivo de los salarios formales, mientras que los ingresos de los trabajadores informales experimentaron una mejora real. La Confianza del Consumidor, según la Universidad Torcuato Di Tella, disminuyó aproximadamente un 13% entre diciembre y abril.
No obstante, el sector externo mostró un desempeño positivo con un aumento interanual del 30% en las exportaciones durante el primer cuarto del año, lo que resultó en un superávit de US$ 2.500 millones. Las proyecciones para 2026 han sido ajustadas debido al impacto prolongado de los altos precios internacionales del petróleo, y se espera que las exportaciones superen los US$ 100.000 millones, contribuyendo a un superávit comercial de alrededor de US$ 20.000 millones.