El reciente proyecto de ley conocido como Súper RIGI fue presentado por el Gobierno en el Congreso con el objetivo de atraer inversiones en sectores estratégicos de la economía argentina, como la inteligencia artificial, los semiconductores, la biotecnología avanzada y la infraestructura digital. Esta iniciativa busca ofrecer beneficios impositivos y aduaneros a quienes realicen inversiones de al menos mil millones de dólares en estas áreas, que actualmente son incipientes en el país.
Guido Zack, doctor en análisis económico y director del área de economía de la organización Fundar, realizó un análisis crítico del proyecto. En su informe, destaca que si bien el Gobierno celebra anuncios de inversiones que suman 140.000 millones de dólares mediante el RIGI original, solo se han concretado 762 millones, lo que representa apenas el 5% de lo prometido. Según Zack, el diseño del régimen permite que las empresas solo inviertan un porcentaje reducido del monto total en los primeros dos años, lo que facilita el acceso a beneficios tributarios sin garantizar inversiones reales.
La propuesta ha generado un debate sobre las concesiones que se ofrecen a los inversores, con críticas que apuntan a que el Súper RIGI podría ser aún más laxo que su predecesor. Las expectativas de inversión no se han traducido en realidades, lo que plantea interrogantes sobre la efectividad del régimen para impulsar el crecimiento económico en el país.